jueves 30 de abril de 2009
jueves 2 de abril de 2009
Los poetas
Yo, que no soy una de esas personas que crean en el destino, que gusto de pensar que todo está por hacerse y debe hacerse, he dado últimamente en pensar que la poesía es un destino. La poesía, que en este caso es tanto como decir el arte, escapa al albedrío, se impone como una epifanía en el corazón del hombre con corazón para lo sagrado. El destino del poeta Jaime Gil de Biedma está en cada uno de sus versos, basta pensar en el poema "EL juego de hacer versos"
El juego de hacer versos
-que no es un juego- es algo
parecido en principio
al placer solitario.
Es el mismo destino que palpita en la voz ardiente y sabia de Eugénio de Andrade cuando escribe que la belleza no es presa para ser perseguida con cuchillo carnicero, sino para ser esperada. Lo mismo que el amor, lo mismo cualquiera de nuestros actos salidos del centro del corazón mismo.
También en la sobriedad de melodiosa elegancia que atraviesa la voz de Seamus Heaney cuando en North asegura que al principio son unos versos garabateados pero luego esos versos acaban convirtiéndose en una vida.
He atesorado el recuerdo de sus palabras como se cela un don.
1 comentarios Etiquetas: Poesía


