El ángel de la historia
“Hay un cuadro de Klee que se titula Angelus Novus. Se ve en él un ángel al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava su mirada. Tiene los ojos desencajados, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Su cara está vuelta hacia el pasado. En lo que para nosotros aparece como una cadena de acontecimientos él ve una catástrofe única, que acumula sin cesar ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero una tempestad lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas, mientras el cumulo de ruinas sube ante él hacia el cielo. Tal tempestad es lo que llamamos progreso.”
Este texto de Walter Benjamin está detrás de lo que iba a ser este blog antes de ser otra cosa. La imagen del encabezamiento (la Holland House Library de Londres hacia 1940, después de ser bombardeada por los nazis) sería algo de lo que mira el ángel de la historia.
"Después de todo" se iba a tratar de otro intento de recomponer los pedazos para ver el conjuno completo con un ojo en el pasado y otro en el futuro como Ianus el dios bifronte.
Pero las cosas siguen más o menos como estaban:
el individuo era divisible
el sujeto era objetivable
el ego era un monigote entre los hilos del ello y el superyo
el ser no se distinguía en gran cosa de la nada
la existencia no precedía a ninguna clase de esencia
las palabras caían en saco roto y este pesimismo no era ni mucho menos una lúcida forma de optimismo. Pocos motivos para la acción y demasiadas malas noticias para la contemplación.
Por lo demás, la vida no estaba en los libros, las redes eran sólo el conjunto de sus nudos y las canciones ya no servían como paliativo convenientemente décadent.
Ahí afuera, la política ya no existe porque la polis, ese invento griego, aparece como una estructura abandonada al óxido, así que la izquierda era sólo un enunciado confuso, un imaginario inoperante o un gesto vano y el túmulo de ruinas del futuro será honestamente tan incomprensible como el humo que flota sobre las del pasado.
Queda tal vez una posibilidad sin volverse hacia estériles juegos de arte o la belleza irracional de las mitologías?













