viernes 7 de noviembre de 2008

No, we Kant


Han conseguido convencerme una vez más, si fuera un filósofo anglosajón me dirían que soy un consumado tenderminded. Irrecuperable. Me dejo convencer. No Tengo malicia. Me falta picardía. Eso me hace poco persuasivo y al parecer muy persuasible. Ay.
Vamos, que me dejo convencer. Esta vez el mundo entero ha decidido, en paroxístico evento político-publicitario televisado en tiempo real, que el nuevo presidente de los EE.UU. de Norteamérica es negro.
Todos los documentales sobre su meteórica vida coinciden en que su padre era un negro de Kenia y su madre una estadounidense blanca, es decir, un afroamericano y una euroamericana caucásica hasta el primer origen. Y sin embargo su hijo, meteórico también en esto, tuvo el capricho de ser el primer mulato de la historia que nace negro: ahí es nada para un mundo global.
Y me digo: si una maquinaria publicitaria nos ha convencido a todos de que un mulato es negro pata negra de la pasta (también negra) de Jesse Owens, Luther King o Casius Clay pueden ya persuadirnos de cualquier cosa. Imagino que el engaño colectivo se descubrirá dentro de unos meses y aparecerán las primeras voces discordantes que reclamarán un presidente negro, y no uno descafeinadamente mulato, porque eso es lo que han votado.

De este show no se podía escapar. Te asaltaba todo el rato. Ponías la tele y zas! aparecía. En el periódico, en la radio, en la boca de la gente. Las cosas más surreales que he coontemplado con estupor en estos días a propósito de esa gira de 20 meses que se culmina en la fiesta de las urnas, han sido, por un lado, que el mulato es negro (voy rectificando) y todo ese afán de ponerlo como clímax de sentimentales videoclips de negros virtuosos de los derechos civiles de los últimos 100 años. Cuánto afán por darle una épica racial al asunto.

Por otra parte he oído -y como soy un tenderminded he acabado por aceptar- que los negros de ese país son muy racistas, lo evidencia que hayan votado en masa de un 85% al negro (sí, negro, no mulato) mientras sus blancos conciudadanos no han tenido reparo en votar también al negro (negro, no mulato) en un 60% de sus sufragios.
No lo he comprendido bien, no sé si ese negro racismo negro es nuevo o es que los racistas en U.S.A. Norte han sido los negros durante estos doscientos últimos años. Se han empeñado en ser segregados y en el peor de los casos ahorcados y quemados junto a cruces en llamas y lo han conseguido. Qué calladito se lo tenían. Menos mal que de vez en cuando caigo por la COPE y cazo estas perlas de sapiencia y realismo crítico o seguiría viviendo en el error, contumanzmente en el error durante quizá los próximos 2000 años. Los negratas empeñados en arder colgados de los decorativos sicomoros. Strange fruit...

Así las cosas, sometidos a la ubicuidad propagandística del partido demócrata, el plagio del año no va a ser el de Bumbury. El hombre delgado que nunca flaqueará. Además nadie parece darse cuenta de que el propio plagiado, Casariego, plagia a su vez, si vamos a eso, a un tal Dashiell Hammett. En caso del poeta, podría ser un homenaje o como mucho un intertexto, pero no tanto como un plagio. Ay.
No. Lo más plagiado y repetido va a ser lo de Obama.
El caso es que cada vez que me asomo a la tele o a la radio hay algo que recuerda o plagia el famoso yes we can de la homilía obamiana. Lo plagian los de Caja Madrid -acaso la publicidad más vomitiva del sector?- instrumentalizando una troupe de simpáticos disminuídos psíquicos. O será un homenaje?



lo plagiaron los de la Cadena 4 para la triunfal Eurocopa veraniega poniéndole una música de canción infantil kosaka. O será un intertexto?



En fin, lo dicen los chavales de los institutos, seguro que es un tópico en las colas del inem, la frase del año en los mercados y saludo o despedida de tabernarios.
La sofisticación y sobreabundancia publicitarias (es decir informativas, que en este caso, como en tantos otros, tiende a ser lo mismo) ha ido más allá. Millones de personas llamando a millones de personas por teléfono, internet y televisión para animarles a votar. "Votad al negro, votad al negro! para que cambie el paradigma racial del poder" y cosas así. Y con semejante arsenal persuasor el negro ha ganado.
Los que aún defienden la labor de Bush (y al hilo la de su caricatura española, Aznar) podrán decir eso, que ha sido una victoria de la malvada publicidad, pura sofística, no derrota de su estólida y chulesca manera de entender lo político, con todos esos miles de muertos inocentes flotando sobre sus inexistentes conciencias y todo el desfalco económico.
Y me han convencido: no es mulato, es negro.

(Eppur si muove...)

3 comentarios :

  1. Fernando dijo...

    Por más que me reviente que grandes orquestaciones maniqueas sentimentaloides y manipuladoras consigan su objetivo a ritmo de repetitivas consignas y “slogans” inspirados en publicidad de artículos deportivos fabricados en Birmania, por más que se me suba la bilis porque me incluyan sin mi permiso en la supuesta generación “post-racial” que celebra bandera en mano su recién encontrada tolerancia apenas cuatro años después de haber ratificado a Bush en su genocida cruzada, por más que me joda, me jode menos que ver a Palin pasar con tacones de aguja por encima del probable cadáver de McCain y convertirse en “Miss Despacho Oval”.
    Que un señor, que tiene la oscura intención de sentar los pilares de una sanidad pública en Estados Unidos y se rodea de la flor y nata intelectual de Washington para gobernar sin tachar al resto del mundo como maléfico, que alguien así haga uso de las estrategias electorales más Kitsch para alcanzar el objetivo de desplazar a un McCain capaz de acciones tan seniles como elegir a Palin como escudera, es aceptable.
    No lo celebro, pero asumo como mal soportable 20 meses de campaña oligocaústica con tal de que pierda una mujer que niega el calentamiento global (como los primos del PP), una mujer que se regodea abiertamente de ser creacionista y sugiere tener el gatillo fácil, tanto para disparar su fusil de asalto (para cazar Caribúes, pobres) como para lanzar petardos nucleares sobre los infieles.
    Y si para que eso suceda un mulato ha de ser negro, que así sea. Yes, they can.
    PD: Celebro tu regreso después del paréntesis laboral de principio de curso.

  2. odradek dijo...

    estoy de acuerdo. sólo era una broma sobre eso, sobre los excesos de la publicidad.

  3. Fernando dijo...

    Sí, tienes razón. Tú has hecho lo correcto, denunciar lo que es grotesco, lo que resulta risible, mientras yo he reaccionado como una traumatizada víctima “post-Bush”, un temblequeante manojo de nervios con arranques histéricos que se agazapa en posición fetal en una esquina y que balbucea contra el coco neo-con.
    Estoy tan castigado por el telediario que me resisto a reírme de lo evidente, me siento como un veterano de guerra que se arranca los galones de indignación ante un monólogo de Gila.
    Es lo que tiene el miedo, que se rodea de miedicas y los miedicas se ríen poco.
    Pero eso se acabó. Ji, ji.