Entro en internet buscando referencias a la huelga de la educacíón pública que ayer tuvo lugar en Madrid. Un medio como Periodista Digital -nada sospechoso de connivencias con ningún grupo de la izquierda política- se hace eco de la convocatoria e invita a sus usuarios a enviar sus comentarios. De entre ellos, me ha parecido especialmente interesante éste, que, como los canales televisuales de barrio y bajo presupuesto, reproduzco en su integridad:
Comentario por liberalillo 07.05.08 | 10:39
Liberal? La Espe no tiene remedio, tiene de liberal lo que Ana belen de roja.
Vamos a ver, mal explicado está esto de la privatización de la enseñanza, que no es privatización lo que se subvenciona, lo que se mantiene con las arcas públicas, lo que se financia desde el gobierno regional con los fondos del Ministerio.
Educación pública sí, o no, pero llamar privado a lo subvencionado y decir que esto es una medida liberal, ja, me troncho. Dicen los liberales que la religión es algo del individuo, dicen que es algo del ámbito privado, y dice Espe que es liberal, sepan ustedes que un tercio del dinero publico de la CAM financia el concierto con los colegios religiosos… una práctica más cercana a cualquier gobierno islamista que a un estado liberal, pero en fin, Jimenez Losantos, ese iluminado ex comunista ateo y autodenominado liberal ilustrado católico y amante de los judíos cree que es la mejor opción para gobernar España, así le va al PP.
Por mi parte, creo que la guerra es un asunto demasiado grave para dejarlo en manos de los militares y por eso son necesarios los políticos, pero creo que la educación es una cuestión demasiado importante para dejarla en manos de los políticos, y por eso creo necesario que la ciudadanía tome conciencia de que lo que se juega en este terreno es demasiado importante como para dejarlo en manos de intereses partidistas.
Durante los últimos años, tanto la presidencia popular de la comunidad de Madrid como algunos ayuntamientos socialistas han mostrado el mismo reparo a la hora de cerrar colegios, regalar terrenos a empresas educativas o, definitivamente, supeditar los asuntos de educación a sus intereses puramente electoralistas y clientelistas: ninguno.
Es cierto, el sistema público de educación no es perfecto y podría y debe funcionar mejor.
Sin embargo tiene ventajas: en este sector los profesores pasamos unas duras pruebas de acceso, antes de ejercer, que avalan la propia competencia, no nos nombra el dedo de ningún obispo o de algún conocido con posibles.
También por eso, ningún profesor es despedido por suspender a un alumno inepto sólo porque Papá Dinero pega un golpe encima de la mesa y amenaza con aprovechar su poder para perjudicar al colegio o porque se niega a convertir su clase en la exposición dogmática de un ideario. En madrid esto ha pasado y, si acudes entre examen y examen a un pasillo lleno de ansiosos opositores, comprobarás que la mitad son trabajadores de la enseñanza privada que se declaran hartos de coacciones, de presiones y de unas condiciones laborales serviles que prácticamente impiden el desarrollo de una profesión como la nuestra, de ahí que tantos, oposición mediante, se exilien en la pública.
En la escuela pública no se indoctrina en ninguna religión o credo político ni tampoco se discrimina a nadie por estas u otras causas, porque se parte de la idea democrática de sociedad abierta y lo que se persigue es el desarrollo armónico de personalidades autónomas que puedan desarrollar su vida adulta con responsabilidad y conocimiento del mundo y de sí mismos, no la castración mental -como el niño lobo de hace un par de posts o tantos niños de colegios islámicos, católicos o mosaicos- que cuando crezcan repitan de memoria con fanático ardor y a cabezazos un discurso acrítico e inculcado, convirtiendo el prejuicio tribal en identidad impuesta.
Como nos cuenta Liberalillo en su comentario, lo que está sucediendo en Madrid es que una buena parte de los fondos públicos destinados a la educación recaen en los colegios llamados concertados, de titularidad mayoritariamente eclesiástica. Mientras afronta los mayores desafíos educativos (escolarización masiva de inmigrantes, presencia en entornos socioeconómicamente desfavorecidos, etc.) la escuela pública es desatendida programáticamente en favor de la concertada y la privada, donde por lo demás se practican diferentes procedimientos de segregación sobre los que cualquier interesado puede informarse.
Por todo esto (y por solidaridad con las reivindicaciones de mis compañeros veteranos e interinos) ayer secundé la huelga aunque, como digo, creo que la cuestión de la educación trasciende el marco de los acuerdos sectoriales y la política partidista y debería plantearse desde un punto de vista más amplio: ¿Queremos una escuela abierta, plural, democrática y de todos o deseamos una sociedad compuesta por sucesivos ghettos incomunicables? Porque, como repetía el incansable J. Antonio Marina "para formar a un guerrero basta un guerrero, pero para educar a un hombre es necesaria toda la tribu", y la educación nos concierne a todos, demasiado importante para dejarlo en manos de unos pocos.